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La vida está en constante movimiento y esto implica pasar por momentos de todo tipo durante el transcurso de la misma. Cambios vitales como mudarse a otra ciudad, terminar una relación, enfrentarse a una pérdida o replantearse la carrera profesional no solo alteran nuestra rutina; también nos obligan a cuestionar quiénes somos y hacia dónde queremos ir. A veces esos cuestionamientos van más allá y nos preguntamos si seguimos siendo la misma persona que tiempo atrás, o si ya no queremos continuar sin saber poner límites o sólo priorizando ciertas cosas en vez de otras.
Desde la Terapia Gestalt, estos momentos de incertidumbre se ven como una invitación a detenernos y explorar lo que está ocurriendo dentro de nosotras. No se trata de buscar soluciones rápidas o evitar el malestar, sino de habitarlo, observarlo y permitir que se convierta en el motor del cambio. En este artículo, exploraremos juntas cómo gestionar la incertidumbre desde esta perspectiva y por qué el vacío existencial es una parte necesaria del crecimiento personal.
¿Qué es la incertidumbre y cómo nos impacta?
La incertidumbre surge cuando nos enfrentamos a lo desconocido. Es esa sensación incómoda que aparece cuando no tenemos claro cuál es el siguiente paso o hacia dónde nos dirigimos. Aunque muchas veces tratamos de evitarla a toda costa, es importante reconocer que forma parte inherente de la vida. Sin incertidumbre, no habría espacio para el cambio ni el crecimiento.
Desde un punto de vista psicológico, la incertidumbre activa respuestas emocionales y físicas que buscan protegernos. El cerebro tiende a buscar patrones y certezas, y cuando no las encuentra, puede generar ansiedad o estrés. Sin embargo, tratar de controlar lo incontrolable solo nos lleva a un agotamiento mayor. Aquí es donde entra en juego la importancia de aprender a convivir con lo incierto y convertirlo en una oportunidad para la introspección.
El Vacío Existencial: Un Espacio para Redefinirnos
En los momentos de cambio, es común experimentar lo que se conoce como vacío existencial. Esta sensación de desconexión o falta de propósito puede parecer una señal de que algo está «mal» en nosotras, pero desde la Terapia Gestalt, el vacío no es algo que deba llenarse rápidamente, sino un espacio para explorar.
El vacío existencial nos invita a cuestionar nuestras creencias, valores y objetivos vitales. Generalmente, lo sentimos como un espacio incómodo, pero también es donde se inician las transformaciones más profundas. Habitar este vacío requiere valentía, ya que implica aceptar que no tenemos todas las respuestas y que eso está bien.
A menudo tardamos un tiempo hasta que somos conscientes que estamos pasando por un momento de vacío existencial. Es una sensación incómoda que intentamos evitar habitualmente. Sin embargo, al ser una manera que tiene nuestro organismo de informarnos que algo no anda bien a nivel psicológico y vital, suele persistir quedándose hasta que le prestamos atención y empezamos a tomar conciencia de que nos está señalando el camino de vuelta a casa: replantearnos cómo estamos viviendo, quienes somos, nuestra manera de vincularnos y un largo etcétera.
¿Qué mejor manera de volver a casa que plantearnos todo esto?
¿Qué propone la Terapia Gestalt para ayudarte en este proceso?
Aunque cada proceso es único, hay algunas herramientas que pueden ayudarte a transitar la incertidumbre de una manera más consciente y amable contigo misma:
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Conéctate con el presente
La Terapia Gestalt pone un énfasis especial en el aquí y el ahora. En lugar de preocuparte por el futuro o pensar en el pasado, intenta centrarte en lo que estás sintiendo en este momento. ¿Qué emociones aparecen? ¿Qué sensaciones físicas notas en tu cuerpo? Practicar la atención en tu momento presente no solo reduce el estrés que genera estar en el futuro o en el pasado de manera constante, sino que también te ayuda a tomar decisiones más alineadas con tus necesidades actuales y así poder cuidar mejor de ti y de las personas de tu alrededor. -
Acepta lo que estás viviendo
Muchas veces luchamos contra la incertidumbre porque nos cuesta perder el control y no saber qué va a suceder. Sin embargo, aceptar que estás en un momento de cambio y que no tienes todas las respuestas es un acto de valentía y honestidad contigo y con las demás personas. Este reconocimiento te permite soltar la necesidad de controlar y te abre a nuevas posibilidades. -
Reconoce tus recursos internos
La incertidumbre puede hacernos sentir vulnerables, pero también es una oportunidad para conectar con nuestras fortalezas. ¿Qué habilidades o cualidades has desarrollado en el pasado que podrían ayudarte ahora? Desde la Gestalt, se trabaja mucho en identificar estos recursos internos como una base para afrontar lo desconocido. -
Exprésate sin juicios
La incertidumbre puede generar emociones intensas como miedo, tristeza o frustración. Encontrar una forma de expresar lo que sientes, ya sea escribiendo, hablando con alguien de confianza o asistiendo a terapia, puede ayudarte a procesar estas emociones y evitar que se acumulen. -
Permítete estar en pausa
Vivimos en una sociedad que valora la acción constante y la productividad, pero los momentos de incertidumbre nos piden detenernos y reflexionar. Este tiempo de pausa es esencial para escuchar nuestras verdaderas necesidades y tomar decisiones más conscientes.
¿Por qué necesitamos tiempo para los cambios profundos?
Los cambios profundos no ocurren de la noche a la mañana. Psicológicamente necesitamos tiempo para procesar lo que hemos vivido, cuestionar nuestras creencias y permitir que nuestra identidad evolucione. Este proceso es similar al de una herida que cicatriza: aunque no podamos acelerar el tiempo de sanación, sí podemos cuidar de nosotras mismas mientras ocurre.
En la Terapia Gestalt, se reconoce y valida los ritmos que cada persona tiene y que empujar para que sucedan cosas para las que aún no estamos preparadas genera más sufrimiento. En lugar de apresurarnos, se nos invita a confiar en el proceso y a prestar atención a las señales que nos da nuestro cuerpo y nuestra mente.
Aprender a convivir con la incertidumbre no significa resignarse, sino encontrar una nueva forma de relacionarnos con ella. Desde la Gestalt, se trabaja para que esta relación esté basada en la curiosidad y la amabilidad, en lugar del miedo o la evitación.
Aceptar que la incertidumbre forma parte de la vida nos acerca a algo más real y menos ideal. Aceptar que la vida lo engloba todo y que dentro de ese todo también está incluido lo desagradable. Este proceso no es fácil ni inmediato y muchas veces nos ocupa toda la vida. Lo que sí está claro es que si ponemos la mirada en vivir con esta aceptación, viviremos mucho más tranquilas que si no lo hacemos.
Conclusión
Los momentos de cambio y la incertidumbre que los acompaña pueden ser desafiantes, pero también son una oportunidad para crecer y redefinirnos. La Terapia Gestalt nos ofrece herramientas para habitar este proceso de forma consciente, respetando nuestros tiempos y necesidades.
En lugar de temer al vacío existencial, podemos verlo como un espacio para conectar con nosotras mismas, aceptar lo que estamos viviendo y permitir que emerjan nuevas posibilidades. Porque, al final, la incertidumbre no es algo que resolver, sino un camino que transitar.
¿Te gustaría profundizar más sobre este tema o necesitas apoyo en tu proceso? No dudes en contactarme. Estoy aquí para acompañarte en este viaje hacia tu autoconocimiento.