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¿Te sientes a menudo en guerra contigo misma? Si es así, la sensación de no dejar de pelear contigo misma te acompaña. Tal vez has pensado cosas como: «Debería ser más fuerte», «Soy demasiado sensible» o «No soy lo suficientemente buena en…». Esta lucha interna, lejos de motivarnos, nos desconecta de nuestra esencia y nos deja exhaustas.
Pero, ¿te has preguntado qué sucedería si dejaras de pelear contigo misma? ¿Si aceptaras todas tus partes, incluso aquellas que no encajan con lo que crees que deberías ser?
La terapia Gestalt nos invita a explorar esta pregunta y a comprender que aceptar quiénes somos no solo nos libera de esa batalla interna, sino que también nos ayuda a vivir en paz y a transformar lo que nos duele.
La lucha contigo misma: una fuente de insatisfacción
Vivimos en un mundo que nos exige ser perfectas: productivas, resilientes, fuertes… Y muchas de nosotras, al no cumplir con esas expectativas, comenzamos a ser nuestras mayores críticas. Pensamientos como «soy muy exigente conmigo misma» o «debería hacer las cosas mejor» se vuelven recurrentes, creando un malestar constante.
Si además de lo que el mundo nos exige, le añadimos los introyectos familiares (creencias internas que no hemos podido procesar), es un cóctel bastante intenso.
Esta pelea interna no solo nos desconecta de nosotras mismas, sino que también alimenta un sentimiento de vacío existencial. Esa sensación de no estar completas, de que algo siempre falta, suele estar vinculada con el rechazo hacia nuestras propias necesidades, emociones y características. Dejar de pelear con nosotras mismas se convierte en una tarea prioritaria cuando llegamos a este punto.
Vacío existencial y rechazo personal: una conexión silenciosa
El vacío existencial aparece cuando vivimos desconectadas de nosotras mismas y de lo que realmente queremos o necesitamos. Al rechazar quiénes somos, creamos una distancia entre nuestra vida y nuestra autenticidad, lo que nos lleva a sentirnos vacías o perdidas.
Por ejemplo:
- Si sientes que no eres suficiente y constantemente buscas la validación externa, puedes terminar en trabajos, relaciones o estilos de vida que no te representan.
- Si reprimes tus emociones o las juzgas, puedes empezar a sentirte desconectada de lo que realmente te mueve o te hace feliz.
La terapia Gestalt aborda el vacío existencial desde la aceptación y la reconexión. Nos ayuda a ver que, al aceptar quiénes somos, comenzamos a vivir desde un lugar más auténtico donde podemos dejar de pelear con nosotras mismas.
Aceptar no es resignarse: el enfoque Gestalt
Aceptar no significa que debas conformarte con aquello que te daña o que no te permite avanzar. Más bien, la aceptación es el punto de partida para cualquier cambio auténtico.
Desde la terapia Gestalt, aprendemos que el cambio no ocurre luchando contra nosotras mismas, sino reconociendo nuestras necesidades y abrazando a nuestra humanidad.
Un ejemplo práctico:
Imagina que eres muy autoexigente. Te dices frases como: «Debería ser más productiva» o «Nunca hago suficiente». Este juicio constante te genera estrés y cansancio. En la terapia, puedes explorar:
- ¿Qué te aporta esa exigencia? (Tal vez te ha ayudado a lograr objetivos importantes o a no contactar con un sentimiento de insuficiencia de raíz).
- ¿Qué te estás costando mantenerla? (Quizá tu salud o tu tranquilidad interna).
Desde ahí, puedes empezar a encontrar un equilibrio que te permita comprender cuándo es necesario un cierto nivel de exigencia y cuándo lo estás haciendo por algunos sentimientos vinculados con tu historia de vida.
Ejercicios prácticos para dejar de pelear contigo misma
Si quieres empezar a reconciliarte contigo, te propongo algunos ejercicios para reflexionar:
- Identifica tus juicios internos
Durante una semana, lleva un registro de las frases críticas que surgen en tu mente. Por ejemplo:
- «No soy suficientemente buena».
- «No debería sentirme así.»
Simplemente obsérvalas, sin intentar cambiarlas por ahora.
2. Conecta con tus necesidades reales
Pregúntate:
- ¿Qué me pide esta parte de mí que estoy rechazando?
- ¿Qué necesidad o emoción está detrás de este juicio?
Por ejemplo, si te criticas por sentirte cansada, tal vez lo que necesitas realmente es descanso y no autoexigirte tanto.
3. Haz un balance entre aceptación y cambio
Elige una de las cosas que rechazas de ti misma y reflexiona:
- ¿Es algo que puedo aceptar porque forma parte de mi naturaleza?
- ¿O es algo que me está haciendo daño y que quiero transformar?
4. Práctica el autocuidado desde la aceptación
Elige una acción diaria que te ayude a reconciliarte contigo. Puede ser darte permiso para descansar, expresar tus emociones o simplemente hablarte con más compasión.
La tranquilidad que surge de aceptarte tal como eres
Cuando dejas de pelear contigo misma, ocurre algo transformador: la energía que antes usabas en resistirte se convierte en fuerza para vivir con autenticidad. La terapia Gestalt nos enseña que aceptar no es rendirse, sino abrirnos al cambio desde un lugar de amor hacia nosotras mismas.
Si sientes que este proceso te resuena, pero no sabes por dónde empezar, recuerda que no tienes que hacerlo sola. Como terapeuta Gestalt, estoy aquí para acompañarte en este camino hacia la aceptación, la tranquilidad interna y una vida más alineada contigo.
¿Estás lista para dar el primer paso? Puedes escribirme clicando aquí.