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Viviendo unas vidas tan aceleradas encontrar un momento para la pausa es casi un lujo. Sin embargo, este lujo es crucial para nuestra salud mental. En la terapia Gestalt, el concepto de pausa va más allá del hecho de que nuestro cuerpo pare. De lo que estamos hablando es de generar un espacio interno en el que poder observarnos y reflexionar sobre nuestro presente, nuestro estado actual.
Acompáñame hasta el final de este artículo para averiguar cómo encontrar calma en medio del caos de nuestras vidas diarias.
¿Por qué es importante hacer una pausa?
La pausa no sólo significa detenerse, si no proporcionarte un respiro en medio de la rutina diaria. Pararte y conectar con ese momento de calma te permite desconectar de la vorágine en la que estás metida y así conectar más contigo misma. En el día a día, pararnos y contactar con un espacio de calma puede convertirse en una tarea titánica por lo difícil de salir del automático. Sin embargo, se convierte en una necesidad urgente para nuestro bienestar.
La terapia Gestalt es la terapia del «aquí y el ahora» facilitándonos el estar presentes en el momento. La pausa es una técnica que ofrece este enfoque psicológico, aportándonos la capacidad de estar presentes sin distracciones. Al pulsar el botón de pausa nos ofrecemos a nosotras mismas un espacio en el que se reduce el ruido externo y podemos empezar a escuchar nuestras emociones, pensamientos y a nuestro cuerpo.
Es cierto que pararnos es una tarea que parece sencilla aparentemente, sin embargo, cuando lo intentamos muchas veces empiezan a aparecer diversas creencias al respecto. Te dejo algunos ejemplos para que los tengas presentes:
- Sólo soy productiva si hago cosas.
- Parar es de personas débiles y sin energía.
- ¿De qué me va a servir para y preguntarme cómo estoy?
- Si paro me voy a hundir.
- Si paro no voy a poder activarme.
- ¿Qué van a pensar de mí los demás?
El caos y la necesidad de parar
En la sociedad en la que vivimos está muy naturalizada la multitarea, estar siempre ocupadas, no tener un sólo descanso hasta que vuelves a la cama. Hemos normalizado tanto este ritmo que no nos damos cuenta de lo insano del mismo.
Nos encontramos atrapadas en un ciclo continuado de acción – reacción, donde no tenemos tiempo para reflexionar sobre aquello que hacemos y, mucho menos sobre quién somos, qué sentimos, pensamos o necesitamos. Estamos abrumadas por la multitud de quehaceres y obligaciones, desconectándonos de nosotras mismas y de nuestro entorno.
La pausa, parar, ofrece una salida a este caos en el que vivimos. Nos ofrece la oportunidad de parar a respirar y tomar conciencia de que existimos más allá de lo que hacemos. Nuestra existencia está basada no sólo en la acción sino también en la inacción, que no quiere decir que no haya nada. En la inacción aparecen nuestras emociones y nuestros pensamientos inconclusos.
La terapia Gestalt te acompaña en este proceso de parar, ya que no siempre es sencillo. Te muestra otra manera de estar en la vida y te acompaña a cuestionar la necesidad de estar haciendo cosas todo el rato. Parar y dar al botón de pausa es la manera directa de contactar contigo misma.
Reflexionando en la pausa
Cuando hacemos una pausa, no estamos simplemente interrumpiendo nuestra actividad; estamos abriendo un espacio para la reflexión. Esta reflexión nos permite examinar nuestras reacciones, emociones y pensamientos desde una perspectiva más consciente. En lugar de dejarnos llevar por las corrientes externas y nuestras propias reacciones automáticas, la pausa nos ofrece la oportunidad de elegir nuestra respuesta de manera consciente.
En esta reflexión, podemos descubrir patrones que nos han estado afectando sin que nos diéramos cuenta. Por ejemplo, podemos identificar cómo ciertas situaciones o personas desencadenan respuestas emocionales que no habíamos reconocido antes. Al hacer una pausa, creamos un espacio para observar estos patrones y para decidir cómo queremos responder a ellos de una manera más consciente y alineada con nuestros valores.
La pausa como práctica consciente
Para muchas personas, hacer una pausa puede ser un desafío, especialmente si están acostumbradas a vivir en un estado de constante actividad. Sin embargo, incorporar prácticas de pausa en nuestra vida cotidiana puede tener un impacto profundo en nuestro bienestar. Aquí te propongo un par de prácticas que pueden ayudarte a empezar:
- La pausa de un minuto
Dedica un minuto al día para hacer una pausa consciente. Puede ser tan simple como detenerte mientras bebes una taza de té, cerrar los ojos y tomar algunas respiraciones profundas. Durante este minuto, observa tus pensamientos y emociones sin intentar cambiarlos. Este breve momento de pausa puede ayudarte a tomar conciencia de cómo estás y valorar qué necesitas para estar mejor. Por ejemplo, a veces nos damos cuenta al parar de lo rápido que va nuestra mente y de cómo ésta nos está empezando a generar agitación interna sin que haya un peligro real. - El diario de la pausa
Lleva un diario donde anotes tus experiencias con la pausa. Después de cada momento de pausa, escribe brevemente sobre cómo te sentiste, qué descubriste y cómo impactó en tu estado emocional. Este ejercicio puede ayudarte a identificar los beneficios de la pausa y a reconocer patrones que puedes querer explorar más a fondo.
Conclusión
La pausa, aunque a menudo subestimada, es una herramienta poderosa para encontrar calma y claridad en medio del caos del sistema en el que vivimos. Al tomarnos el tiempo para detenernos, reflexionar y observar nuestro estado presente, podemos empezar a comprender mejor nuestras emociones y pensamientos, y a responder de manera más consciente y auténtica. En la terapia Gestalt, la pausa se convierte en un acto de auto-cuidado y de conexión con nuestro yo más profundo, ayudándonos a navegar la vida con mayor presencia y equilibrio.
Recuerda que la práctica de la pausa es una habilidad que se desarrolla con el tiempo. Cada momento que dediques a esta práctica te acerca un poco más a un estado de mayor conciencia y bienestar. Así que, date permiso para detenerte, para respirar y para simplemente ser. En ese espacio de pausa, encontrarás un refugio de calma y una oportunidad para reconectar con lo que realmente importa.